“Este robot puede cargar hasta 15 kilogramos, apila y mueve cajas, clasifica productos, comprueba la temperatura y la calidad en la producción y, gracias a sensores y cámaras avanzados, actúa también como vigilante”, destacó el director de HIPROJECT, Urban Pevnik, en la primera presentación pública de un robot humanoide en Eslovenia.
El acto despertó un interés extraordinario tanto del público profesional como del general; lo cubrieron todos los medios locales importantes y la televisión nacional RTV Slovenija. La presentación no fue solo un acto tecnológico, sino una señal clara de que la robótica humanoide en Eslovenia pasa definitivamente de los laboratorios de desarrollo al entorno industrial real.

Un robot para entornos en los que una persona no debería trabajar
El robot humanoide Max está concebido para trabajar en entornos industriales exigentes, con polvo, ruido o riesgo para la salud, y para tareas repetitivas y físicamente duras que a largo plazo no son adecuadas para una persona.
La particularidad del robot es su capacidad de cambiar la batería por sí mismo, lo que le permite hasta 22 horas de funcionamiento continuo sin interferir en los procesos de trabajo. El mensaje clave de la robótica humanoide no es sustituir a las personas, sino aliviarlas, aumentar la seguridad en el puesto de trabajo y ofrecer condiciones de trabajo mejores y más dignas.
Precisamente ese mensaje resonó durante todo el acto. Robert Grah, director de la Cámara de Comercio de Pomurje, subrayó que la robótica, la automatización y la digitalización ya se están convirtiendo en el día a día de las naves de producción eslovenas.
Según sus palabras, el robot y la persona deben ser compañeros, socios que se ayudan. El robot humanoide es así un brazo prolongado de la inteligencia humana y artificial, y no su sustituto.
Una tecnología sin camino de vuelta, pero con un objetivo claro
El alcalde del municipio urbano de Murska Sobota, Damjan Anželj, destacó el hecho de que la inteligencia artificial y la robotización se desarrollan a una velocidad extraordinaria y que simplemente ya no hay camino de vuelta. La cuestión ya no son las tecnologías en sí, sino el alcance de su uso y la manera en que, como sociedad, sabremos aprovecharlas con inteligencia.
Subrayó que los robots humanoides tienen un gran potencial en la economía y también más allá, en todas las esferas de la vida.
Le alegró especialmente la extraordinaria respuesta del público y el gran número de visitantes jóvenes, lo que muestra que el futuro de la tecnología interesa también a las generaciones que lo van a crear.
¿Sabe Max hablar chino y preparar la comida?
El acto se enriqueció además con la presencia de alumnos de la escuela técnica secundaria, que colmaron a Max de preguntas, desde si sabe calcular y hablar chino hasta otras más divertidas sobre si puede sujetar una pieza de hierro y cocinar al mismo tiempo.
Nataša Gerič Radonjić, directora de la empresa Evitel, destacó que la asistencia superó las expectativas y que el interés de los visitantes fue sincero y extraordinariamente alentador.
Preguntas así muestran con claridad la rapidez con la que se borra la frontera entre la ciencia ficción y la realidad cotidiana.
Juntos en el camino de la visión a la ejecución
El acto se celebró en colaboración entre Evitel, socio autorizado de Telekom Slovenije, y HIPROJECT.
Pero la presentación en Murska Sobota fue solo una de las paradas de este camino.
La presentación del robot humanoide Max mostró con claridad que la robótica humanoide ya no es un futuro lejano. Es una herramienta del presente. Cuando sabemos utilizarla con criterio, representa una de las mayores oportunidades para el desarrollo de la industria, de la economía y de la sociedad en su conjunto.
